La Federación Argentina de Librerías, Papelerías y Actividades Afines declaró la emergencia del sector tras un relevamiento nacional que registró una caída del 25% en libros vendidos y del 41,5% en facturación real. La Fundación El Libro acompañó el reclamo.
La Federación Argentina de Librerías, Papelerías y Actividades Afines (FALPA) declaró la emergencia librera en el país. La decisión se basa en un relevamiento nacional realizado sobre aproximadamente 1.200 librerías independientes, que arrojó una caída del 25 por ciento en la cantidad de libros vendidos y una disminución del 41,5 por ciento en la facturación real, es decir, descontada la inflación. Según los datos difundidos, por cada 100 pesos que una librería facturaba en 2023, en la actualidad factura 58,5 pesos.
El sector enfrenta además un aumento de los costos operativos. Entre los gastos que inciden en la actividad, FALPA mencionó el encarecimiento de los alquileres, los servicios de luz, gas y agua, y los salarios de los empleados, junto con el aumento del precio de materias primas como el papel.
La declaración de emergencia tiene como objetivo que las librerías en situación más complicada puedan acceder a un respiro financiero para retomar la actividad, afrontar deudas o reorganizar sus cuentas. Asimismo, FALPA prevé emitir una circular dirigida a las editoriales para solicitar mejores condiciones comerciales y formas de pago más extensas.
Desde la federación sostuvieron que la problemática excede la lógica de un comercio tradicional, dado que las librerías también desarrollan una actividad cultural que los propietarios buscan preservar aunque la ecuación económica no los favorezca.
Organismos y entidades del sector, como la Fundación El Libro, acompañaron los reclamos de las pequeñas librerías ante el riesgo de pérdida de espacios culturales y de pluralidad en la industria editorial.
«Siempre hemos sostenido una convicción fundamental: cada localidad o pueblo de la Argentina debe tener su librería. La presencia de librerías de cercanía no es un mero dato estadístico, sino una condición indispensable para el desarrollo federal, la democratización del acceso a la lectura y la formación ciudadana», expresó la Fundación El Libro en un comunicado.
Y agregó: «Las librerías independientes constituyen un invalorable capital cultural. Son los espacios que garantizan la bibliodiversidad, dan visibilidad a sellos editoriales pequeños y medianos, y ofrecen la mediación comprometida de los libreros. Si estos espacios cierran, se empobrece el ecosistema editorial, se profundiza la desigualdad en el acceso al libro y se debilita aún más la formación lectora en nuestro país».
«Por todo ello, nos sumamos al llamado de atención y acompañamos las demandas urgentes de FALPA. Defender a las librerías de barrio y de cada pueblo de la Argentina es defender el corazón de nuestra cultura», concluyeron.
