El presidente de Argentina, Javier Milei, se pronunció este miércoles ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York. Durante su alocución, calificó al organismo como «inútil» y sostuvo que «solo sirve para alimentar a una casta de parásitos, disfrazados de burócratas bien intencionados». También se refirió a la disputa por las Islas Malvinas y cuestionó la interpretación británica del principio de libre determinación.
El presidente de Argentina, Javier Milei, pronunció este miércoles un discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) en Nueva York. En su intervención, calificó a la organización como «inútil» y afirmó que «solo sirve para alimentar a una casta de parásitos, disfrazados de burócratas bien intencionados».
El mandatario vinculó sus críticas al accionar del organismo respecto al reclamo argentino por la soberanía en las Islas Malvinas. Sostuvo que la ONU «decidió mirar para el otro lado respecto a la situación de las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes».
Milei también cuestionó el desempeño de la ONU en materia de derechos humanos. «Los supuestos defensores de los Derechos Humanos apañaron a dictaduras sanguinarias y regímenes que lapidan mujeres en la calle. Votaron sistemáticamente en contra de Israel, mientras hacían silencio frente al terrorismo islámico y ante genocidios de cristianos en el África», declaró.
Respecto a la disputa por las Islas Malvinas, el presidente argentino reiteró que se trata de una «causa nacional» y solicitó al Reino Unido retomar el diálogo para «reanudar las negociaciones» con el objetivo de alcanzar una solución pacífica a la disputa de soberanía.
Asimismo, cuestionó al Reino Unido por lo que consideró una interpretación «selectiva» del principio de libre determinación de los isleños y pidió una explicación sobre la conciliación de ese criterio con los debates sobre autodeterminación existentes dentro de su propio territorio.
En otro pasaje de su discurso, Milei afirmó: «Nosotros elegimos una defensa pacífica, práctica y efectiva. La Argentina no se va a sentar a esperar a que la ONU y la comunidad internacional estén a la altura de su propio mandato. Va a tomar cartas en el asunto».
El mandatario también se refirió a la distancia entre las palabras de las instituciones internacionales y la realidad sobre la que pretenden actuar. «No faltan palabras ni resoluciones, lo que falta es que tengan consecuencias porque una institución que no logra que su palabra pese sobre los hechos, pierde lo más importante: pierde su autoridad. Bajo esta realidad, quienes siguen las reglas no tienen recompensa alguna por hacerlo, mientras que los que incumplen no reciben la menor represalia», aseveró.
