En el marco de la promoción de sus memorias, el actor de 80 años declaró que padeció bulimia y consumió esteroides para alcanzar el físico que lo caracterizó en las décadas de 1980 y 1990.
El actor estadounidense Sylvester Stallone, de 80 años, declaró que sufrió bulimia y consumió esteroides durante su etapa de mayor exigencia física, según afirmó en una entrevista con la periodista Lulu Garcia-Navarro en el podcast The Interview, del diario The New York Times, en el marco de la promoción de sus memorias tituladas The Steps, que se publicarán el 29 de septiembre.
Stallone sostuvo que su obsesión por el físico comenzó cuando interpretó a Rocky Balboa y se profundizó con el personaje de John Rambo. «Empecé a pensar: ‘Diseñá tu cuerpo como un jaguar, un gato. No grande como Arnold, sino más salvaje y agresivo, y muy flexible y atlético'», relató.
El actor indicó que durante la preparación de Rocky III, estrenada en 1982, alcanzó un 2,6% de grasa corporal. «Entonces se convirtió en una obsesión. Muy mala. Llegó al punto en que me volví bulímico», afirmó. También describió su estado durante el rodaje: «No podía retener nada. O no quería retenerlo porque me había obsesionado con mantener ese nivel de estado físico, literalmente una especie de culto obsesivo al cuerpo».
Consultado sobre el uso de esteroides, Stallone respondió: «Dios mío, tenés que hacerlo». Explicó que los utilizaba en períodos intermitentes: «Seis semanas sí, seis semanas no». Y agregó: «Nadie lo hace sin aditivos ni drogas, punto. No me importa lo que digan». Sobre las consecuencias, manifestó: «Tuvo un costo terrible».
Stallone también mencionó las cirugías a las que se sometió como resultado de su exigencia física: «Tuve nueve operaciones de espalda, dos operaciones de hombro, tres fusiones cervicales». Y describió: «Todo está sostenido con alambre de enfardar, pero todavía quiero mantenerme en buena forma».
El actor recordó su participación en la película Tierra de policías (1997), dirigida por James Mangold, donde interpretó a un personaje con sobrepeso y parcialmente sordo. «No fue hasta que hice esa película, cuando tuve que interpretar al tipo más débil de la habitación, que me sentí algo liberado», contó.
Al repasar su carrera, Stallone admitió: «Si pudiera hacerlo de nuevo, diría: ‘Dejá que otro lleve la bandera y no hagas tus propias escenas de riesgo'». Y concluyó: «No sé qué había en mí que hacía que quisiera lastimarme todo el tiempo».
