Un relevamiento nacional realizado a 800 mujeres argentinas de entre 40 y 65 años indicó que el 71% señala cambios en el peso como una de sus principales preocupaciones durante la transición menopáusica. Los resultados se difundieron en el marco del Día Mundial de la Menopausia.
Un estudio de alcance nacional denominado Salud Metabólica y transición reproductiva, realizado a 800 mujeres argentinas de entre 40 y 65 años, indicó que el 71% de las encuestadas señaló los cambios en el peso como una de las principales preocupaciones durante la transición hacia la menopausia y la posmenopausia. Los resultados se dieron a conocer en el marco del Día Mundial de la Menopausia, que se conmemora el 18 de octubre.
La encuesta fue cuantitativa, online y autoadministrada, y se realizó entre el 27 de agosto y el 3 de septiembre de 2026. El relevamiento fue llevado adelante por pedido de Novo Nordisk.
Del total de participantes, el 71% mencionó el aumento de peso, una mayor dificultad para bajarlo o mantenerlo, modificaciones en la distribución de la grasa corporal y en la forma del cuerpo como principales preocupaciones. Asimismo, el 54% mencionó la falta de energía o cansancio durante el día y el 49%, cambios de humor o ansiedad.
La Dra. Virginia Busnelli, médica especialista en Nutrición y presidente de la Sociedad Argentina de Nutrición, señaló: «Hablar de peso en esta etapa no significa hablar simplemente de una cuestión estética. Para muchas mujeres se trata de un cambio concreto que experimentan en su cuerpo y que convive con otros aspectos de su salud y de su bienestar. Por eso es importante abordarlo integralmente, teniendo en cuenta la alimentación, la actividad física, la composición corporal, los factores metabólicos y el contexto particular de cada mujer».
Por su parte, la Dra. Paola Harwicz, médica especialista en Cardiología y Nutrición con orientación en Obesidad, afirmó: «Muchas veces la mujer llega a esta etapa sintiendo que -a pesar de estar haciendo lo mismo, en cuanto a la alimentación y ejercicio que hacía antes- su cuerpo cambia con una redistribución de la grasa hacia la zona abdominal y que su cuerpo ya no responde de la misma manera». Y agregó: «Estos cambios en el metabolismo pueden generar frustración, por eso es importante entender qué está pasando, evaluar la salud de manera integral y establecer objetivos realistas y sostenibles, con tratamiento y acompañamiento profesional personalizado».
Según el relevamiento, las mujeres hablan de menopausia principalmente con amigas (84%), también con familiares (54%) o con su médico o médica (49%, que en el 96% de los casos es el ginecólogo o ginecóloga). Respecto de temas vinculados al peso, declararon que el asesoramiento del profesional de la salud es la voz más influyente, seguida por la experiencia de pares.
Abordaje del manejo del peso
El abordaje integral del manejo del peso puede incluir la indicación de medicación, según consideración médica. No obstante, según el informe, entre las mujeres preocupadas por el peso persisten el desconocimiento de las alternativas disponibles, el prejuicio, la culpa o vergüenza a utilizarlos, aun cuando es indicada por un profesional de la salud. Asimismo, 1 de cada 3 mujeres de este grupo considera que cualquier esfuerzo por perder peso es inútil en esta etapa de la vida.
En un análisis post hoc del estudio STEP UP, las mujeres con obesidad tratadas con Wegovy, la semaglutida del laboratorio Novo Nordisk, en la dosis recientemente aprobada de 7,2 mg semanal, registraron a las 72 semanas pérdidas promedio de peso del 22,6% en premenopausia, 19,7% en perimenopausia y 19,8% en posmenopausia. En los tres grupos, el perímetro de cintura disminuyó, en promedio, más del 15%. Además, casi la mitad de las participantes pasó de la categoría de obesidad a sobrepeso o peso normal, según su índice de masa corporal.
Entre las barreras para usar este tipo de medicamentos, el 40,2% mencionó su costo. Quienes se inscriben en un programa del laboratorio pueden acceder a información educativa y herramientas para gestionar su salud, y a descuentos sobre el precio de lista de semaglutida; las farmacias pueden ofrecer, a su vez, descuentos adicionales de manera independiente, según sus propias políticas.
Otra de las barreras mencionadas fue el temor al llamado «efecto rebote», es decir, a recuperar peso al suspender el tratamiento. La Dra. Busnelli describió: «En este sentido, es importante destacar que la obesidad requiere un abordaje a largo plazo. Al interrumpir la medicación o cualquier intervención en el manejo del peso, podría recuperarse parte del peso perdido, en un contexto en el que persisten los mecanismos biológicos que dificultan mantener la pérdida de peso». Y añadió: «Por eso, las decisiones sobre la duración, la continuidad o la suspensión del tratamiento deben ser evaluadas individualmente junto con el profesional de la salud, dentro de un plan integral de cuidado».
Cambios metabólicos y atribuciones
La encuesta también exploró a qué atribuyen las mujeres el aumento de peso o la dificultad para perderlo. Entre aquellas que habían experimentado estos cambios (n=459), el 57% los relacionó con cambios metabólicos u hormonales, mientras que el 51% mencionó la ansiedad, el estrés o el comer por motivos emocionales.
Entre las mujeres preocupadas por su peso, el 22% se identificó con pensar constantemente en comida a lo largo del día y el 19% consideró que eso afecta negativamente su vida. Estas experiencias se vinculan con el llamado food noise o «ruido mental sobre la comida».
Los resultados también indican que 4 de cada 10 atribuyeron las dificultades para perder o mantener peso a una falta de voluntad o disciplina personal, y ese mismo porcentaje cree que se trata simplemente de un proceso natural asociado con la edad.
La Dra. Busnelli describió: «Resulta paradójico que muchas mujeres reconozcan que existen cambios metabólicos y hormonales y, al mismo tiempo, se responsabilicen personalmente por no poder controlar su peso. Eso puede generar frustración y dificultar la búsqueda de ayuda. El peso tiene una dimensión física, metabólica y emocional, y por eso necesita ser abordado integralmente».
Preocupaciones cardiovasculares
Los cambios metabólicos y hormonales durante la transición menopáusica pueden incrementar el riesgo cardiometabólico, por lo que requieren un abordaje integral, interdisciplinario y diferente del de otras etapas de la vida.
Al 47% de las encuestadas le preocupan la presión arterial o el colesterol y al 40%, el riesgo de infarto (que ascendió al 61% entre las mujeres preocupadas por su peso). A pesar de la sensibilidad de este tema, el 37% de las mujeres que reportaron problemas cardiovasculares en el último año refirieron que no fueron advertidas al respecto por su médico.
La Dra. Harwicz concluyó: «La transición menopáusica puede ser una oportunidad para revisar la salud con una mirada más amplia; en esta etapa puede aumentar la presión arterial, aun en aquellas mujeres que siempre tuvieron ‘presión baja’, así como detectar en los análisis de sangre un incremento en los valores de colesterol. Por eso, es importante como objetivo preservar la salud cardiometabólica, la masa muscular, la funcionalidad y el bienestar de cada mujer».
