El programa Pangram atribuye a una máquina el 99% de las 26.000 palabras de ‘Donde el agua trabaja’, ganadora del Premio Internacional de Novela Breve Almadía Ventosa-Arrufat. El autor niega haber utilizado inteligencia artificial y la editorial anunció una investigación.
La novela Donde el agua trabaja, del escritor peruano David Silva Rojas, obtuvo en julio el Premio Internacional de Novela Breve Almadía Ventosa-Arrufat, dotado con 20.000 euros. El jurado, integrado por Cristina Rivera Garza, Selva Almada y Mónica Ojeda, la seleccionó entre 2.204 manuscritos. La noticia fue publicada este martes por el diario español El País.
El detector de inteligencia artificial Pangram atribuye a una máquina el 99% de las aproximadamente 26.000 palabras del libro, según el análisis difundido. Las bases del concurso prohibían expresamente el empleo de inteligencia artificial, incluso parcial, por lo que el caso tiene consecuencias económicas y contractuales.
Tras la publicación, se suspendió la presentación de la novela en Madrid y otras actividades previstas en España. La editorial Almadía anunció una investigación. Silva Rojas negó haber utilizado inteligencia artificial.
El programa también examinó una entrevista con el autor y atribuyó a la inteligencia artificial el 97% de sus respuestas. Otro texto en el que Silva Rojas explicaba el origen de la novela recibió un 80%. Pangram sostiene que su tasa de falsos positivos es del 0,0041%, según sus propias pruebas.
Un caso similar ocurrió hace un mes con el escritor haitiano-canadiense Thélyson Orélien, cuya novela C’était ça ou mourir fue retirada de la selección de la Academia Goncourt tras difundirse análisis de Pangram. La editorial Boréal examinó las versiones de trabajo del manuscrito y encontró rastros de etiquetas de inteligencia artificial en los metadatos de algunos documentos. El 21 de octubre anunció la ruptura de su relación con Orélien. El escritor reconoció que utilizó herramientas de IA para investigar cuestiones históricas, aunque sostuvo que ninguna frase de la novela fue generada por ellas.
La empresa Pangram afirma que su tasa de falsos positivos es apenas del 0,0041%, según sus propias pruebas. Su documentación reconoce limitaciones y diferencias de rendimiento según géneros, lenguas o estilos.
Un estudio de Epoch AI examinó 495 fragmentos humanos, incluidos textos anteriores a ChatGPT. Originality.ai produjo 19 falsos positivos, todos correspondientes a escritos previos a esa tecnología. Pangram, en cambio, no produjo ninguno en esa muestra. Otra prueba realizada en octubre utilizó fragmentos de Germinal, de Émile Zola, publicada en 1885, y El Horla, de Guy de Maupassant, de 1887. Un detector atribuyó erróneamente a Zola una elevada probabilidad de autoría artificial, mientras Pangram identificó correctamente el fragmento.
Mientras se investiga el caso Silva Rojas, la pregunta sobre el valor probatorio de los resultados de Pangram permanece abierta.
