María Itatí Yossen, vicedirectora de la Escuela Especial Nº 2009 Bernardo de Monteagudo, fue hallada sin vida el sábado en su vivienda de barrio Sur. En el mismo domicilio se encontró el cuerpo de su expareja, Fabio Firmapaz. La PDI aguarda los resultados de la autopsia.
El cuerpo de María Itatí Yossen, vicedirectora de la Escuela Especial Nº 2009 Bernardo de Monteagudo, fue hallado sin vida el sábado en su vivienda de barrio Sur, en la ciudad de Santa Fe. En el mismo domicilio, los investigadores encontraron el cuerpo de su expareja, identificado como Fabio Firmapaz, quien habría fallecido por ahorcamiento.
Las autoridades investigan el hecho inicialmente como un femicidio seguido de suicidio. Una fuente allegada a la investigación indicó que el cuerpo de la docente estaba tendido sobre una cama y que entre las hipótesis principales se analiza la posibilidad de que haya sido asfixiada con una almohada. Esa versión permanece bajo estudio a la espera de los resultados definitivos de la autopsia y los peritajes ordenados por la PDI.
Yossen había logrado titularizar su cargo el 23 de febrero. Colegas y allegados la recordaron como una mujer solidaria, de carácter firme y una luchadora incansable. Una compañera de trabajo la describió como alguien que «siempre le costó todo», destacando su capacidad para superar los golpes de la vida y su compromiso constante con el bienestar de sus hijos.
Los testimonios reconstruyen una historia marcada por el esfuerzo. Yossen había quedado viuda a los 21 años y, tiempo después, formó pareja con Fabio Firmapaz. Quienes la conocieron resaltan que intentaba mediar en las situaciones y evitaba las discusiones, manteniendo una postura tranquila pero decidida sobre sus objetivos personales y profesionales.
En el vecindario de barrio Sur, una vecina relató que Fabio Firmapaz era un rostro habitual en la cuadra, ya que alquilaba una propiedad en la zona. Según su testimonio, el hombre solía comprar pan cada mañana y nunca había protagonizado situaciones que despertaran sospechas o preocupación entre los residentes del sector. «Fue algo inesperado, porque nadie sintió nada», lamentó la vecina al recordar que no se escucharon gritos ni episodios violentos durante la mañana del sábado.
La justicia continúa con las tareas de rigor para esclarecer los hechos.
