El presidente Javier Milei arribó este miércoles a Madrid para participar de la Cumbre Iberoamericana, que se realizará el 4 y 5 de noviembre. La agenda incluye una reunión con Santiago Abascal y la Sesión Plenaria de Jefes de Estado y de Gobierno.
El presidente Javier Milei llegó este miércoles a España para participar de una nueva edición de la Cumbre Iberoamericana, que se desarrollará en Madrid entre el 4 y el 5 de noviembre.
La delegación presidencial arribó a Madrid pasado el mediodía, luego de realizar una escala técnica en Las Palmas de Gran Canaria, donde Milei fue recibido por el cónsul argentino Luis María Sobrón.
Para esta primera jornada en España, está previsto que el jefe de Estado se reúna con el titular de VOX, Santiago Abascal, en la antesala de las elecciones anticipadas del 29 de noviembre. Milei había visitado el país entre el 19 y el 21 de octubre, pero en esa oportunidad no pudo concretar un encuentro con Abascal, quien se encontraba en una gira por la campaña electoral.
No están previstas audiencias ni encuentros bilaterales con el rey Felipe VI, jefe de Estado español, ni con representantes del Partido Socialista Obrero Español (PSOE). La visita se produce en medio del vínculo entre Milei y su par español, Pedro Sánchez, y de la sintonía política con el dirigente opositor Santiago Abascal.
Las actividades multilaterales se concentrarán el jueves 5 de noviembre, a partir de las 5:00, cuando Milei participe de la Sesión Plenaria de Jefes de Estado y de Gobierno, que se realizará en la Galería de las Colecciones Reales. Una vez concluida la actividad, el vuelo oficial ARG-01 emprenderá el regreso a la Argentina a las 17:00, con una nueva escala técnica en Canarias. Está previsto que el mandatario arribe al país el viernes 6 a las 7:30 horas.
El viaje se produce horas después de que se conocieran los primeros resultados de los comicios estadounidenses, en los que el Partido Demócrata obtuvo el control del Senado y se aseguró la mayoría en ambas cámaras del Congreso. Antes de las elecciones de medio término, los republicanos contaban con 218 escaños en la Cámara de Representantes, frente a los 214 de los demócratas.
