La editorial mexicana Almadía confirmó el fallo del I Premio Internacional de Novela Breve Almadía-Ventosa Arrufat a la novela Donde el agua trabaja, del escritor peruano David Silva Rojas, luego de una revisión interna sobre la posible utilización de inteligencia artificial en la obra.
La editorial mexicana Almadía ratificó este viernes el premio literario concedido al escritor peruano David Silva Rojas por su novela Donde el agua trabaja, después de completar una revisión interna sobre las sospechas de que la obra habría sido escrita con inteligencia artificial (IA).
En un comunicado firmado también por la Sociedad Ventosa Arrufat y las tres integrantes del jurado, Cristina Rivera Garza, Selva Almada y Mónica Ojeda, la editorial reiteró su confianza en el autor y confirmó que mantiene el fallo del I Premio Internacional de Novela Breve Almadía-Ventosa Arrufat.
Según explicaron, la investigación se realizó a partir de los materiales que Silva Rojas aportó sobre su proceso de escritura. La editorial destacó que el escritor mantuvo una actitud abierta y colaboró con las consultas y los requerimientos de información.
Examen sobre la documentación
Para fundamentar su decisión, Almadía afirmó haber examinado el conjunto de la documentación y haber mantenido conversaciones con tecnólogos, abogados y peritos lingüísticos. Sin embargo, no difundió los materiales analizados ni detalló los resultados de esas consultas.
«La revisión se llevó a cabo a partir de los materiales aportados por el autor sobre el proceso de escritura de la novela. David mantuvo en todo momento una actitud abierta y disposición para colaborar, atender las preguntas de la editorial y aportar la información solicitada», expresaron.
La controversia comenzó en octubre, cuando un análisis publicado por el diario español El País señaló que el detector Pangram había identificado un 99% de texto generado por inteligencia artificial en Donde el agua trabaja.
La novela había obtenido en julio el primer premio del certamen, dotado con 20.000 euros, y sus bases establecían expresamente la descalificación de cualquier obra escrita total o parcialmente con herramientas de IA. Tras conocerse el resultado del análisis, Almadía suspendió la presentación prevista en Madrid y la gira española del autor, además de anunciar una revisión del caso.
Silva Rojas negó las acusaciones en un comunicado difundido el 29 de octubre, en el que aseguró que había concebido, escrito y revisado la novela sin utilizar inteligencia artificial generativa.
También explicó que conservaba versiones anteriores del manuscrito, cuadernos de notas y documentación de la investigación que dio origen a la obra, y que pondría esos materiales a disposición de la editorial.
En una entrevista anterior con Clarín, el escritor había contado que la novela surgió de una investigación sobre las condiciones de vida y trabajo de los trabajadores agrícolas de Ica, en Perú, realizada en el marco de su actividad como investigador socio-criminológico.
En el nuevo comunicado, Almadía también defendió la independencia del jurado y sostuvo que la elección de la novela fue una decisión estrictamente literaria, basada en la lectura de los manuscritos participantes. Rivera Garza, Almada y Ojeda habían seleccionado la obra entre 2.204 originales procedentes de 22 países y cuatro continentes.
La editorial cuestionó, además, que los resultados de los detectores de IA puedan considerarse pruebas concluyentes sobre la autoría de un texto y advirtió sobre el riesgo de delegar en empresas tecnológicas del norte global la autoridad para determinar cómo se escribe literatura en América Latina.
De sospecha a hechos demostrados
Otro de los puntos del comunicado fue el cuestionamiento a la cobertura periodística de la polémica. Sin mencionar expresamente al diario, aunque en clara referencia a El País, la editorial consideró que no siempre se distinguió suficientemente entre una sospecha y un hecho demostrado y sostuvo que esa falta de precisión tuvo consecuencias para el escritor, las integrantes del jurado y la propia editorial.
«Entendemos que las dudas sobre una novela premiada tienen interés periodístico y deben examinarse con seriedad. También creemos que los resultados de una herramienta de detección no bastan por sí solos para dar por demostrado cómo se escribió una obra. Cuando está en juego la reputación de alguien, es necesario escuchar a las personas involucradas, dar tiempo para sus respuestas y examinar el conjunto de la información disponible», expresaron.
En ese sentido, reclamó una disculpa por parte del periódico, a la que definió como un gesto de respeto y consideración. También justificó la suspensión de la gira española para evitar que las presentaciones del libro se transformaran en interrogatorios públicos al autor.
Finalmente, Almadía manifestó que no pretende prolongar la controversia y reafirmó su decisión de confiar en el criterio humano frente a las herramientas automatizadas de detección.
«Almadía decidió suspender la gira de David en España para protegerlo y evitar que una presentación se convirtiera en un interrogatorio. Una presentación es, ante todo, una celebración y un encuentro alrededor de un libro. Tampoco parecía prudente exponer a quienes iban a acompañarlo a una situación de esa naturaleza», indicaron.
El comunicado lleva las firmas de la editorial, la Sociedad Ventosa Arrufat y las tres escritoras que integraron el jurado.
«Preferimos seguir confiando en el criterio humano», concluyeron, en un debate que vuelve a poner en discusión los mecanismos de evaluación de la autoría literaria y los límites de la inteligencia artificial en el mundo editorial.
