Condenan a mujer policía y a su pareja por usura, amenazas y hasta un secuestro

Una mujer policía y su pareja fueron condenados por prestar dinero en forma usuraria y luego exigir la devolución con métodos extorsivos y violentos. La suboficial Yasmila Arredondo y el guardia de seguridad privada Damián Sosa aceptaron en juicio abreviado penas de cinco años por delitos como usura, lesiones leves, amenazas y privación ilegal de la libertad, entre otros.

El acuerdo, homologado este miércoles por el juez Rafael Coria, estipula el pago de una multa de 40 mil pesos por parte de cada uno de los condenados.

Arrendondo, de 30 años, y Sosa, de 23, habían sido imputados por el fiscal José Luis Caterina por haber reclamado “intereses evidentemente desproporcionados con una deuda efectivamente asumida por la víctima, exigiendo pagos por medios extorsivos”. Además le robaron el celular, lo privaron de la libertad con violencia y lo obligaron a firmar documentos.

En la misma causa hay otros dos imputados que fueron detenidos un año después: Tatiana Josefina Mársico y Rodrigo Muñoz. Durante la investigación surgieron lazos entre los imputados y miembros de Los Monos como el villagalvense Nicolás «Pupito» Avalle.

Usura

La secuencia descripta por el fiscal tuvo su origen entre diciembre de 2022 y junio del año siguiente cuando la víctima trabajaba en una carnicería en la zona norte de Villa Gobernador Gálvez, donde conoció a Arredondo quien se desempeñaba como personal policial de custodia sin registro.

>>Leer más: Detienen a una policía por usura, extorsión y lesiones a un empleado de comercio

El empleado sabía que la mujer policía prestaba dinero y el 9 de agosto de 2023 le pidió 300 mil pesos. Arredondo accedió y fueron a la casa de ésta en Rosario a buscar el dinero. En ese domicilio estaba Sosa.

Los prestamistas acordaron con la víctima la devolución del préstamo para octubre, es decir dos meses después, con un interés de 50 mil pesos. El hombre aceptó las condiciones, tomó el dinero y se retiró. Pero antes de que venciera el plazo acordado, en septiembre Arredondo comenzó a enviarle mensajes mediante los cuales le advertía que la deuda de 350 mil pesos había ascendido a 900 mil.

La víctima rechazó ese abrupto cambio de condiciones y la respuesta de Arredondo fue que ella era policía y amenazas por el estilo que lo conminaban a pagar. Sin embargo, unos días después la mujer le escribió a la víctima para decirle que habían bajado la deuda a 600 mil pesos.

Para el 15 de octubre de ese año la víctima prometió pagar esa suma y la acusada le dijo que fuera a su casa. La víctima no quiso y entonces acordaron encontrarse tres días después en una entidad bancaria de Lamadrid y San Martín. Un día antes de la cita, el 17 de octubre la víctima recibió un mensaje anónimo en el que le exigían que le pagara a Arredondo o, de lo contrario, tendría problemas con el emisor del mensaje.

Violencia

Finalmente el deudor fue el miércoles 18 de octubre de 2023 a pedir un préstamo bancario con el fin de cancelar la deuda, pero no se lo otorgaron. Al salir del banco fue abordado por una pareja —los luego imputados ya imputados Tatiana y Rodrigo M.— que le dijeron que iban de parte de Arredondo y lo hicieron subir a un Renault Clio.

A bordo del auto transitaron varias cuadras, trayecto en el cual le exigieron al deudor que pagara. En ese momento la víctima les entregó 200 mil pesos, lo cual no era suficiente. La exigencia se mantuvo y luego el monto reclamado subió a 4 millones de pesos. Llegó un punto en que los captores detuvieron el vehículo y entonces Tatiana amenazó a la víctima con una pistola mientras le detallaban información personal que sabían de él.

Finalmente dejaron ir al deudor, pero le advirtieron que a las 20 de ese día tenía que ir a una casa de Villa Gobernador Gálvez y que a la mañana siguiente debían ir a algún banco o sitio donde pudiera obtener el dinero que le reclamaban.

La víctima no fue a esa casa y entonces a la mañana siguiente los cuatro imputados fueron hasta el domicilio del deudor, golpearon la puerta gritando su nombre. El hombre no apareció, los usureros se fueron pero volvieron a las 15.30, esta vez en dos vehículos (un Chevrolet Aveo de Sosa y el Renault Clio de Tatiana) y con otras dos personas más que hasta el momento no fueron identificadas.

>>Leer más: Detuvieron a integrantes de una banda de extorsionadores liderada por una mujer policía

Esa vez el damnificado abrió la puerta y entonces fue sujetado por Sosa y otro hombre que lo sacaron de la casa, lo golpearon, le mostraron que estaban armados y lo subieron a uno de los autos.

El deudor fue llevado a una casa en la que volvieron a golpearlo. Luego le sacaron el celular y pasaron información de sus contactos a otro aparato. Luego le hicieron completar y firmar unos papeles símil cheques con un valor de hasta de diez millones de pesos.

El hombre fue liberado con otra promesa: al día siguiente, viernes 20 de octubre, lo pasarían a buscar por su casa y lo llevarían a recorrer bancos y mutuales hasta que les consiga el dinero exigido. La víctima fue llevada a su casa y entonces decidió denunciar la situación.

Con el caso en manos de fiscales y policías que previamente constataron las lesiones y el resto de las cuestiones denunciadas, se organizó un operativo para esperar a las personas que pasarían a buscar a la víctima. Pasadas las 9 de ese viernes, apareció en escena el Chevrolet Aveo y directamente fueron arrestados sus dos ocupantes: Sosa y Arredondo.

Inmediatamente se ordenó la detención de Rodrigo y Tatiana M. pero no fueron hallados hasta el 20 de septiembre de 2024, cuando los detuvieron en la localidad de Carreras, cerca de Melincué.

Abreviado

Arredondo y Sosa resolvieron las acusaciones en su contra mediante un juicio abreviado. La mujer aceptó cinco años de cárcel, siete de habilitación especial y el pago de 40 mil pesos de multa por los siguientes delitos en calidad de instigadora: usura, lesiones leves, amenazas coactivas calificadas, privación legítima de la libertad agravada y suscripción extorsiva de documentos en concurso real con un robo calificado por el uso de arma de fuego cuya aptitud para el disparo no pudo acreditarse.

Por su parte Sosa aceptó la misma pena por los mismos delitos, algunos en calidad de instigadores y otros, como las lesiones leves, en carácter de autor.

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