La captura de Nicolás Maduro parece ser solo el primer paso de una ambiciosa y agresiva reconfiguración de la política exterior estadounidense, ya que este lunes, el Departamento de Estado lanzó una proclama contundente al apropiarse del «hemisferio».
“Este es nuestro hemisferio y el presidente Trump no permitirá que nuestra seguridad se vea amenazada”, dice el polémico mensaje que analistas internacionales interpretan como el intento del regreso pleno de la influencia de Washington sobre América Latina.
En este marco, la relación de Estados Unidos con Colombia ha entrado en una fase de hostilidad abierta. Trump apuntó personalmente contra su par Gustavo Petro, vinculándolo sin pruebas con el tráfico de estupefacientes, ya que lo calificó de “enfermo” y afirmó que “le gusta fabricar cocaína y mandarla a EEUU”.
Al ser consultado sobre una posible acción militar en Colombia similar a la de Caracas, Trump respondió que la idea “suena bien”, justificándose en los niveles de violencia interna del país sudamericano.
Sobre Sheinbaum, aunque la describió como una “persona estupenda”, Trump aseguró que la mandataria “le tiene miedo a los cárteles”. Además, reveló que ella ha rechazado sistemáticamente sus ofertas de enviar tropas estadounidenses para combatir a las organizaciones criminales.
Por último, y fiel a su retórica histórica, Trump volvió a incluir a La Habana como un objetivo estratégico. Si bien no detalló nuevas medidas, el mandatario reafirmó que Cuba sigue siendo parte del eje que Washington considera una amenaza directa para su seguridad, reforzando la política de aislamiento y presión diplomática que ha caracterizado sus mandatos.
