La diputada nacional por Santa Fe, Gisela Scaglia, integró una delegación argentino-chilena que visitó Estados Unidos para conocer el marco de propiedad intelectual en variedades vegetales. La legisladora afirmó que la discusión sobre una nueva ley de Semillas debe incluir una reducción de retenciones.
La diputada nacional por Santa Fe, Gisela Scaglia, formó parte de una delegación argentino-chilena que viajó a Estados Unidos invitada por un programa del Departamento de Estado de ese país, dedicado al fortalecimiento de la propiedad intelectual en variedades vegetales. La legisladora señaló que la futura ley de Semillas debe discutirse junto con una baja de retenciones.
Scaglia aseguró que “el compromiso es seguir trabajando para que el campo argentino tenga las mejores herramientas para innovar y competir”. La delegación recorrió Washington, Springfield y Des Moines. “Conocí de cerca cómo funcionan los marcos que protegen la innovación en semillas y cómo impactan en toda la cadena agroindustrial. Vuelvo con aprendizajes concretos y con el compromiso de seguir trabajando para que el campo argentino tenga las mejores herramientas para innovar y competir”, expresó en redes sociales y en diálogo con El Litoral.
Argentina firmó con Estados Unidos un compromiso de adhesión a UPOV 91 (Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales), el convenio internacional sobre propiedad intelectual de semillas. Adherir implica el pago de una regalía al obtentor de la semilla. La ley actual en Argentina data de 1973, denominada de Semillas y Creaciones Fitogenéticas.
“El dilema que se abre es hasta cuándo la Argentina va a ir quedando relegada en materia de productividad frente a otros países en lo que es el avance tecnológico y genético. Fuimos a ver cuánto de la genética está o hace al rinde de una producción”, declaró Scaglia a El Litoral. La legisladora indicó que Argentina cuenta con clima, suelo y condiciones como recursos naturales, pero la discusión pasa por el impacto positivo de mejoras genéticas o variedades de semillas que permitan resistencia a insectos o mayor resistencia al agua, entre otros aspectos.
Scaglia explicó que el Congreso debe afrontar dos debates: sobre patentamiento vegetal y sobre patentes medicinales. Señaló que solo Argentina, Venezuela y algunos otros países no están adheridos al tratado en materia medicinal. En vegetales, la discusión incluye el rol de los propios productores.
La diputada destacó que en Argentina hay investigación, con ejemplos como Don Mario y Bioceres. “Hay muchas buenas experiencias en la provincia de Santa Fe en todo lo que es economía del conocimiento o ciencia aplicada a semillas. La Universidad Nacional del Litoral es pionera; un centro de referencia muy importante”, afirmó. Mencionó que Brasil adhirió a UPOV 78, no al 91, y tiene una ley de semillas que le permitió desarrollar mucha genética. “Creció exponencialmente, creció por hectáreas obviamente, pero también creció por genética”, subrayó.
Para Scaglia, la apuesta a la genética es una apuesta a conquistar mercados en el mundo. La discusión pasa por determinar si es justo o injusto que alguien se apropie de un patentamiento de investigación en ciencia y tecnología sin pagar regalías.
El recorrido de la delegación incluyó a Burrus Seed, compañía independiente de semillas de Estados Unidos, socia estratégica de Don Mario; Brandt, multinacional especializada en fertilizantes foliares y nutrición vegetal; y Corteva Agriscience, empresa de biotecnología, semillas y protección de cultivos que invierte 4 millones de dólares por día en investigación y ciencia.
“En la Argentina nunca se dio la discusión de hasta cuándo uno quiere seguir creciendo y habilitar que haya mucha investigación propia”, admitió Scaglia. La Mesa de Enlace mantiene reuniones sobre las patentes vegetales, aunque con miradas diferentes. En la delegación viajó el presidente de Coninagro, Lucas Magnano, productor de Villa Trinidad, en el departamento San Cristóbal.
“Para mí la clave más que adherir si o no a UPOV 91 es si nos vamos a dar la oportunidad de reformar la ley de Semillas en la Argentina. Hubo un intento durante el gobierno de Mauricio Macri y no se llegó a buen puerto”, recordó. Scaglia amplió el universo a variedades vegetales, no limitado a cereales y oleaginosas.
La diputada consideró ideal que la Mesa de Enlace presente un proyecto unificado para abrir la discusión sobre nueva ley de Semillas en el Congreso. “Son las entidades del agro las que se tienen que poner de acuerdo y el gobierno abrirse a discutir una baja de retenciones por ley. Unos garantizan pagar y el otro garantiza la baja de las retenciones”, sugirió.
Scaglia afirmó que el gobierno actual “tiene un compromiso en serio con el campo. Ha ido bajando y tiene un esquema progresivo de baja de retenciones. Milei entiende que al campo hay que bajarle retenciones, pero otra parte está obligado a hacerlo por el acuerdo Unión Europea/Mercosur. Si no lo hace, no vamos a poder exportar más a la Unión Europea”, advirtió.
Además de Scaglia, viajaron Lucas Magnano (presidente de Coninagro), el senador formoseño Francisco Paoltroni, el diputado entrerriano Beltrán Benedit y Alfredo Paseyro (director ejecutivo de la Asociación de Semilleros Argentinos). Los cinco chilenos eran representantes del Ministerio de Agricultura y asesores del Congreso; Chile ya está adherido a UPOV 91.
El recorrido incluyó los estados de Illinois e Iowa, zonas similares a Santa Fe en agricultura y ganadería. “Illinois está en el centro del país y es la base de la exportación de Estados Unidos. Sale por el río Misisipi pero con una red logística de primera con puertos, aeropuertos y red ferroviaria que hace al desarrollo productivo y eso deberíamos copiar”, marcó Scaglia.
