Durante los trabajos de remodelación de la Plaza de la Cooperación, en Mitre y Tucumán, se descubrieron cámaras y túneles subterráneos que pertenecerían al antiguo Mercado Norte, demolido en 1980.
Los trabajos de remodelación de la Plaza de la Cooperación, ubicada en Mitre y Tucumán, dejaron al descubierto una serie de cámaras y túneles subterráneos. Según las primeras evaluaciones, estas estructuras pertenecerían al antiguo Mercado Norte, demolido hace más de cuatro décadas.
La obra, que forma parte del plan de plazas de la Municipalidad de Rosario, había comenzado hace algunos meses sobre el sector de veredas y cazuelas. Los trabajadores se toparon con estructuras de mampostería que se extendían por debajo del nivel actual de la plaza. Se trata de cámaras conectadas entre sí por túneles, cuya función original parecerían ser viejos depósitos, cámaras o zona de descarga del viejo mercado.
A partir de ello, el municipio debió intervenir en dos árboles que habían roto la losa y tenían sus raíces en el aire, ya que se habían extendido sobre dichos espacios. Ante el hallazgo, el municipio trabaja en alternativas de preservación de dichos espacios, atendiendo la complejidad del deterioro encontrado, los niveles de humedad y los daños ocasionados por el tránsito durante las últimas cinco décadas. También se considera que el espacio público debe ser recuperado para el uso de la ciudadanía en los plazos de obra previstos.
Un mercado que dejó su huella bajo tierra
La Plaza de la Cooperación no siempre fue un espacio público abierto. Entre las calles Mitre, Tucumán y el pasaje Poeta Fabricio Simeoni (ex Zabala) funcionó durante más de un siglo el Mercado Norte, uno de los grandes mercados de abasto de la ciudad, inaugurado a fines del siglo XIX y ampliado décadas después por el crecimiento de las ventas.
Con el correr de los años, el mercado fue perdiendo protagonismo hasta que cerró sus puertas en 1979 y al año siguiente fue demolido casi en su totalidad, dando paso al proyecto de un nuevo espacio público: la actual Plaza de la Cooperación.
El descubrimiento trajo, además, una consecuencia inmediata para el arbolado de la plaza. Sobre uno de los túneles crecía un ejemplar de ficus cuyas raíces, con el tiempo, habían perforado la estructura del subsuelo. El problema no fue solo estructural: al no contar el árbol con la cantidad de arraigo suficiente en esas raíces, su anclaje quedó comprometido.
Frente a los eventos de tormentas cada vez más intensas que se vienen registrando en la región, ese déficit de sujeción se transformó en un riesgo concreto de caída. Por eso se resolvió su extracción: una medida preventiva, pensada para evitar que un temporal terminara derribando el ejemplar sobre el espacio público, justo en una plaza que días atrás había comenzado a recuperar su arbolado como parte de la misma obra.
