Matías, socio de Newell’s Old Boys y padre de un practicante de waterpolo, describió la situación que atravesaron los deportistas durante los incidentes entre hinchas y policías en el club del parque Independencia.
Matías, socio de Newell’s Old Boys y padre de un chico que practica waterpolo en el club del parque Independencia, relató este miércoles cómo se vivieron los incidentes entre hinchas y la policía ocurridos el martes por la noche.
En declaraciones a LT8, Matías contó que el martes dejó a su hijo de 16 años en el club para una práctica de waterpolo. Alrededor de las 21.30 recibió una llamada en la que le solicitaron que retirara al chico porque la policía había ingresado al club y «estaba todo muy violento».
«Cuando llegué, ya no se podía entrar. El club estaba cerrado con la policía en la puerta. Cuando dejamos a los chicos en el ingreso a la práctica, no había un solo móvil policial. No se le ocurrió a nadie que autos con hinchas de Central podían pasar por la puerta», declaró Matías, quien señaló «la falta de criterio» de los organizadores del operativo.
El socio afirmó: «Por suerte para mi hijo, la policía avanzó hacia el sector de parrilleros, donde maltrató a los chicos que estaban ahí. Los pibes de waterpolo pudieron salir escondidos en el auto del profe, que hizo lo que pudo. Salieron del club por el portón que está al lado de la pileta, para el lado del Hipódromo».
Matías indicó que al encontrarse con su hijo y sus compañeros observó que «los chicos estaban aún en shock». Agregó: «No es habitual que alguien vaya a practicar un deporte y se encuentre en una situación de esas. El club era una zona de caos. La policía entraba, la gente gritaba, corría. La situación no estaba para quedarse a ver».
«Vi a policía decidida a maltratar a cualquier persona que acercara al club. Había gente que trataba de llegar al club para buscar a sus hijos y la policía no la dejaba pasar, como si todo el mundo que estuviera alrededor fuera un delincuente. Y en los parrilleros le pegaban a la gente que estaba comiendo», añadió.
El gobierno reconoció que «algo se fue de las manos» en Newell’s tras el festejo de Central.
