El Instituto Nacional de Tecnología Industrial enfrenta una reducción presupuestaria y de personal que, según especialistas, debilita su rol en un contexto global donde las normas técnicas ganan relevancia.
El Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) atraviesa una situación crítica debido a recortes presupuestarios y la eliminación de más de mil controles de calidad, según una resolución publicada en el Boletín Oficial. Trabajadores del organismo denunciaron que el gobierno nacional planea eliminar 1.400 puestos de trabajo, lo que consideran podría significar la disolución del instituto.
El economista Fernando Peirano, especializado en gestión de la innovación y políticas de ciencia y tecnología, advirtió que estas medidas van a contramano de las tendencias globales. “El mundo avanza hacia una administración del comercio que cada vez más se apoya en normas técnicas”, señaló. En la región, destacó el caso de Brasil, donde institutos como el Inmetro han fortalecido sus programas de I+D para garantizar la calidad y seguridad de sus producciones.
El INTI, creado en 1957, tiene como función articular el sistema científico-tecnológico con el sector productivo, abarcando tareas de normalización, metrología, innovación y asistencia a la industria en áreas como alimentos, salud, construcción y nanoelectrónica. Según Peirano, el desmantelamiento de estas capacidades “destruye una fuente de riqueza que potencia el valor de los recursos naturales”.
Un informe del Grupo EPC, dependiente del Centro Iberoamericano de Investigación en Ciencia, Tecnología e Innovación (CIICTI), indica que desde 2023 el INTI sufrió un recorte del 43,4% en términos reales, con una proyección de caída adicional del 6,5% para este año. La planta de personal se redujo un 25,7% entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025, y de concretarse los despidos previstos, la dotación podría caer un 48,1% en ese período.
