Un instructor de vuelo de 42 años se arrojó al vacío desde una aeronave en la zona rural de Toledo, provincia de Córdoba. Su alumna, de 22 años, tomó el control y aterrizó el avión sin daños.
Un instructor de vuelo de la provincia de Córdoba se suicidó arrojándose del avión de pequeño porte que pilotaba junto a una alumna de 22 años, quien se hizo cargo de los controles y logró aterrizar la aeronave. El hecho ocurrió el pasado sábado en la zona rural de Toledo, muy cerca de la capital cordobesa.
Leandro Andrés Bertazzo, de 42 años, era piloto de línea aérea e instructor de la escuela Flying Parrot Córdoba, ubicada en el barrio Coronel Olmedo, en las afueras de la capital cordobesa. Despegó a bordo de un Cessna C-150 junto a una alumna de 22 años que ya tenía licencia de piloto privado pero debía sumar horas de vuelo. Al llegar a la zona rural de Toledo, Bertazzo le pidió a la alumna que mantuviera el rumbo, se retiró los auriculares, se desabrochó el cinturón, abrió la puerta del avión y se arrojó al vacío, según declaró la alumna.
“Ella mandó un mensaje informando de la situación y procedió a ir a la pista a aterrizar”, afirmó el director de Flying Parrot Córdoba, Eduardo Álvarez, en declaraciones a Clarín. Tras el aviso se montó un rastrillaje en la zona que encontró el cuerpo sin vida del instructor en un campo.
“No hay forma de entender lo que pasó”, sostuvo Álvarez, quien añadió que ese mismo sábado Bertazzo había realizado previamente un vuelo sin incidentes, y recordó: “Cuando él llegó nos saludamos con un abrazo y un beso. Estaba todo bien”.
Mientras continúan las pericias, los investigadores buscan determinar si existió algún otro factor que pudiera haber influido en lo ocurrido.
