La pensadora existencialista y activista mantuvo con Jean-Paul Sartre una relación de más de cinco décadas basada en la libertad individual y la sinceridad.
Simone de Beauvoir fue una filósofa, escritora y activista francesa. Su obra se centró en el existencialismo y la libertad individual, y sentó las bases teóricas del feminismo moderno. Su relación con el filósofo Jean-Paul Sartre, iniciada en 1929 en París, influyó en sus reflexiones sobre los vínculos.
Ambos estudiaban filosofía en la Universidad de la Sorbona. Tenían 24 y 21 años cuando comenzaron una unión que duró más de cinco décadas, hasta la muerte de Sartre en 1980. Según una nota del sitio National Geographic, pocas parejas dejaron una estela intelectual tan grande, trascendiendo a su tiempo y generando debates públicos fundamentales en la sociedad occidental.
Su historia estuvo basada en el rechazo a las normas burguesas, un pacto de fidelidad intelectual y la libertad de vivir otras historias. Una de sus decisiones más tajantes fue no casarse ni convivir, para preservar su espacio personal. Como cuenta el sitio Personae, consideraban su unión como el «amor necesario», permitiendo «amores contingentes». Para ponerlo en práctica, se prometieron total sinceridad y la obligación de contarse los detalles de sus relaciones íntimas con terceros.
Una de sus rutinas era sentarse el uno frente al otro para charlar o escribir con tazas humeantes en el Café Deux Magots, en el barrio parisino de Saint-Germain-des-Prés.
Su forma de ver los vínculos
La elección de esta forma de vida disparó muchas de sus reflexiones sobre los vínculos. Sartre, en la novela La náusea, escribió: «Es todo un compromiso comenzar a amar a alguien. Tienes que tener energía, generosidad, ceguera». Y agregó: «Incluso, hay un momento justo desde el principio en el que tienes que saltar a través de un abismo: si lo piensas, no lo haces».
De Beauvoir, a quien Sartre llamaba cariñosamente Castor, afirmó: «Entre dos individuos, la armonía nunca viene dada, sino que debe conquistarse indefinidamente». Y reforzó: «Que nada nos defina. Que nada nos sujete. Que sea la libertad nuestra propia sustancia». Para ambos, la libertad individual era lo primordial y vivieron encarnando ese principio.
Otros aportes de vanguardia de Simone de Beauvoir
Con la publicación del ensayo El segundo sexo, en 1949, de Beauvoir sentó las bases del pensamiento feminista moderno. «Este mundo ha pertenecido siempre a los hombres», escribió en su apertura. Así planteó su disconformidad con los roles de género y señaló que las normas sociales convierten rasgos biológicos en roles que subordinan.
En 1971 firmó el Manifiesto de las 343 para reclamar el derecho al aborto. También abordó la vejez y la muerte en libros como La vejez y Una muerte muy dulce.
