La Policía de Investigaciones secuestró el dispositivo, tarjetas de memoria y el teléfono del imputado, un comerciante de 52 años. Las denunciantes solicitaron que se determinen el contenido y el destino de las grabaciones.
Tres empleadas de un local de comida rápida de Rafaela denunciaron penalmente a su empleador por la instalación de una cámara oculta en el baño del personal. El acusado, un comerciante de 52 años, fue imputado en la causa.
Personal de la Policía de Investigaciones (PDI) realizó allanamientos y secuestró el dispositivo de grabación, tarjetas de memoria, equipos informáticos y el teléfono celular del sospechoso, que serán sometidos a peritajes técnicos.
Según la denuncia, una de las trabajadoras advirtió imágenes de una mujer en el interior del sanitario en el teléfono del comerciante. Luego apagó las luces del baño y con el flash de su propio celular detectó un dispositivo de grabación entre las lámparas de iluminación. Alertó a sus compañeras y dieron aviso a las fuerzas de seguridad, lo que activó la intervención del Ministerio Público de la Acusación.
Las denunciantes manifestaron consternación porque el baño también era utilizado por sus hijas menores de edad. Una de ellas relató que, tras ser descubierto, el comerciante les pidió perdón y les habría ofrecido dinero. Afirmó que el acusado intentó minimizar los hechos sosteniendo que en las grabaciones solo se las veía de la cintura para abajo.
Las tres mujeres solicitaron que los peritajes informáticos determinen el contenido del teléfono y el destino de las imágenes. “Queremos saber realmente qué es lo que contiene ese teléfono, qué es lo que él hacía con esas imágenes”, expresaron.
