Embajadores de Noruega y Suiza destacaron el potencial del tratado comercial firmado con el bloque sudamericano, que busca armonizar reglas y abrir mercados de alto valor. Analizan el impacto y las perspectivas para la provincia.
En un encuentro realizado en la Residencia Oficial de Noruega, los embajadores Halvor Sætre (Noruega) y Andrea Semadeni (Suiza) analizaron el acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA). El bloque EFTA, integrado por Suiza, Noruega, Islandia y Liechtenstein, tiene un PBI per cápita promedio de unos 100.000 dólares, lo que lo convierte en un socio comercial de alto poder adquisitivo.
Para el embajador noruego, Halvor Sætre, el tratado trasciende la mera reducción de aranceles y se define como un acuerdo de «quinta generación», que busca armonizar reglas, estándares y nuevas áreas de la economía para brindar un marco de confianza jurídica. El pacto garantiza un acceso preferencial para más del 97% del comercio entre ambos bloques.
Por su parte, el embajador suizo, Andrea Semadeni, destacó el enfoque en la calidad de las inversiones. Suiza ya es uno de los cinco principales inversores extranjeros en Argentina, con más de 80 empresas que emplean a 12.500 personas. Mencionó el interés de firmas como Glencore, que evalúa inversiones millonarias en minería, reforzando la seguridad jurídica que aporta el tratado.
El acuerdo, que fue firmado el 16 de septiembre de 2025, debe ser ratificado por los países firmantes antes de entrar en vigor. Para los países del Mercosur, el acceso arancelario preferencial en los sectores cubiertos entrará en vigor desde el primer día de ratificación. En cambio, las reducciones arancelarias para las exportaciones de EFTA al Mercosur se implementarán de manera gradual en plazos de hasta 15 años para proteger sectores sensibles.
En la reunión también participó Diego Sueiras, presidente de la Fundación Nuevo Generación Argentina (FNGA), quien remarcó la importancia de que los beneficios del acuerdo alcancen a todas las provincias. Subrayó el trabajo para que Santa Fe lidere las oportunidades de inversión, productividad y generación de empleo que podrían derivar de este acuerdo, impulsando una mayor «territorialidad de los beneficios».
Los embajadores coincidieron en el potencial del sector energético, citando proyectos como las plantas flotantes de GNL de Golar LNG y la exploración offshore de Equinor como ejemplos del punto de inflexión en la capacidad exportadora nacional.
