La sociedad entre YPF y Essential Energy suscribió un contrato de compraventa a largo plazo con TOTSA TotalEnergies Trading SA para comercializar combustibles renovables producidos en la planta de San Lorenzo, que operará desde fines de 2029.
Santa Fe Bio —la sociedad conformada entre YPF y Essential Energy— y la firma TOTSA TotalEnergies Trading SA suscribieron un contrato de compraventa a largo plazo para comercializar combustibles renovables producidos en la futura biorrefinería de San Lorenzo, provincia de Santa Fe.
El acuerdo contempla la venta firme de la mayor parte de las 170.000 toneladas anuales estimadas de combustible sostenible para aviación (SAF) y diésel renovable (HVO), y otorga a TOTSA un derecho de preferencia sobre los volúmenes restantes destinados al mercado internacional.
Una vez operativa, la planta procesará aceites vegetales, residuos orgánicos y grasas animales para producir cerca de 170.000 toneladas anuales de SAF (Sustainable Aviation Fuel) y HVO (Hydrotreated Vegetable Oil).
En mayo pasado, durante una visita a las instalaciones de la ex Refinería San Lorenzo, el presidente y CEO de YPF, Horacio Daniel Marín, destacó el proyecto impulsado a través de Santa Fe Bio. Marín afirmó que la iniciativa vuelve a poner en valor la infraestructura industrial de la zona y funciona como un motor para la generación de empleo y el desarrollo tecnológico. Asimismo, remarcó que la inversión cercana a los 400 millones de dólares ubica a la compañía y al país como protagonistas de uno de los proyectos de biocombustibles avanzados más relevantes de Latinoamérica.
Federico Pucciarello, titular de Essential Energy Holdings —socio de YPF con el 50% de Santa Fe Bio—, planteó en esa ocasión que el objetivo era «exportar con mucho valor agregado». Pucciarello es un eventual candidato a gobernador de Santa Fe por el PJ, impulsado por el senador Armando Traferri.
El antecedente de LDC
En enero de este año, Louis Dreyfus Company (LDC) puso en marcha una nueva línea de molienda especializada en su complejo agroindustrial de Timbúes. La instalación añade capacidad para procesar hasta 3.000 toneladas diarias adicionales de semillas con alto contenido graso.
La firma francesa incorpora camelina, carinata, canola y girasol para alternar con su molienda habitual de 7.000 toneladas diarias de soja. La nueva infraestructura permite obtener harina para nutrición animal y aceites vegetales destinados a la producción de SAF y HVO.
LDC impulsa la siembra de camelina bajo prácticas de agricultura regenerativa en alianza con Camelina Company (grupo Grapevine Energy), consolidando el suministro de insumos sustentables para la industria de los biocombustibles avanzados.
Crece el mercado europeo
Gustavo Idígoras, presidente de la Cámara de la Industria Aceitera y del Centro de Exportadores de Cereales de la Argentina, dijo en su reciente paso por Santa Fe que si bien la provincia viene sorteando regulaciones del mercado europeo, el reciente acuerdo Mercosur-Unión Europea abre puertas a las exportaciones santafesinas.
Idígoras sostuvo que «es un mercado muy grande, pensemos que va a crecer 17 veces del consumo actual y la Comisión Europea tiene mucho para decir y va a haber un proceso de consulta pública que probablemente en el primer trimestre del año que viene publique la primera propuesta de reglamento en ese sentido».
Mientras tanto, en la Argentina, el sector espera la sanción en Diputados de la nueva ley de biocombustibles. Se espera que el 21 sea tratado en la Cámara baja del Congreso.
Libre de deforestación
El biodiésel santafesino y el complejo sojero han estado en el centro de negociaciones comerciales y regulatorias con Bruselas. El embajador de la Unión Europea en la Argentina, Erik Høeg, reconoció que en la provincia la producción es libre de deforestación, como lo requiere el bloque.
Para resguardar el canal de comercialización del biocombustible local, la provincia de Santa Fe —en un trabajo coordinado entre el sector público y privado— elaboró un dossier técnico de más de 40 páginas que fue presentado ante la Cancillería argentina y la representación diplomática de la Unión Europea.
El 1 de enero próximo entrará en vigor la norma que requiere la certificación del origen de los granos para destinar a la UE, que compra 20% de la harina de soja en mercados argentinos.
La certificación requiere que los productores se inscriban en el VISEC (Visión Sectorial del Gran Chaco), una plataforma de monitoreo y verificación gratuita y voluntaria impulsada por CIARA-CEC, las siete bolsas de comercio del país, acopiadores, cooperativas y exportadores.
El sistema realiza una validación por imágenes satelitales que demuestra que la materia prima no proviene de lotes deforestados. Algo similar hace Santa Fe Produce Sustentable, el sistema de la provincia para certificar el origen y la sostenibilidad de los granos.
El secretario de Agricultura de Santa Fe, Inacio Mántaras, explicó que la plataforma se apoyó en un diagnóstico previo realizado junto a la Unión Europea y el programa AL-INVEST, el cual determinó que solo el 0,4% de las parcelas de la provincia presentaban algún tipo de disturbio o conflicto con las exigencias del reglamento europeo contra la deforestación.
Esto responde a que Santa Fe posee un predominio de superficie pampeana y cuenta con una extensa trayectoria en políticas ambientales, como su Ley Provincial de Bosques de 2004, anterior a la legislación nacional.
